domingo, 20 de marzo de 2011

NADIE LO ENTIENDE

Gracias al gas ocultado en la sombra
el temblor se hizo más fuerte,
Yo en víspera de tu silencio
abrí mi plumaje para acariciarte.

Un dedo sin falanges pintó mil sándalos
que se reflejaron en tus vidrieras,
Así el espejo quiso recordarme la mordedura de una aspid,
tú te tatuaste el azar en el pubis y sordo creí haber muerto.

¿Quién pudo olvidar el uranio que incandescente atravesó la vértebra?

Después fui esquivo a tu delicia,
El cetro sabe porque,
Llevé mis gusanos de seda fuera de la caja,
Parecían capaces de entender tu quimera,
Al fin, llamamos pasado a la amistad que tomamos como hábito.

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