sábado, 23 de abril de 2011

HEMOS LLORADO EN EL SILENCIO

Una lágrima se desliza por la silueta de las nubes,
es lógico y pasional,
es delicado entender como la niebla hace desaparecer la ciudad.

¿ Te gustaría usar el humo como armadura?
Llegué tarde,
el fruto que tan fresco fue, ahora aúlla en la noche.

Me despiertan los días invisibles en los que
los trapecistas se juegan la vida sin protección,
el pantano se secó, la tierra se ha desesperado,
el horizonte es una grieta indefinida donde se multiplican las dudas en el vacio
y yo me obsesiono con la cercanía a lo lejano.

Entendí después de llorar que mi bien no se había sanado,
miré al cielo que se abría como el puñetazo de una fotografía en blanco y negro
y una mutación llegó hasta mis labios,
mis ojos se vaciaron dentro de una de las lágrimas de un mimo,
me pinte el cuerpo de blanco, estaba inmóvil,
como si la voz de mi padre hubiese gritado en mis oídos.

Me despistó ver el contraluz que hizo romper los cristales de mis gafas,
mis venas absorbieron toda la luz que desprendía esa noche la luna.

Así , las cosas inexplicables siguen siendo una realidad en busca de unas manos abiertas,
como las mías, que gastan el tiempo del que disponen intentando entenderse ellas mismas.

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