miércoles, 14 de diciembre de 2011

OTRO DE TANTOS MOMENTOS...

La angustia me despierta por las noches,
me hace vomitar, perder la vista,
ya sé que no es lo mismo de antes,
algo ha cambiado y persigo la gota
de resina que se desprende de mi
ventana intentando saber qué es.

Está desintegrándose el ambiente,
y yo con él, hace tiempo que sé
que te quiero más de lo que piensas,
pero mi cuerpo se encuentra impasible
ante este impulso, el don de la lágrima
fácil se ha instalado dentro de mis huesos
y mi cuerpo llora sin que lo note el exterior,
excepto la humedad de este folio.

La gran mayoría de las veces tomo el camino largo,
el daño que no quiero causar se topa con más fuerza,
lo he decidido por miedo nada más y ahora tengo
todos los que antes no tenía, los que lleguen ojalá
sean repudiados por quien esté dispuesto a ayudarme,
no pido otra cosa.

Tú a mí también sabes cómo calmarme,
cómo acariciarme, como todo lo que yo
necesitaba. ¿Y lo que necesito? Se está
poniendo en duda luchando contra mi propia salud.

Esto no ha terminado, ni ha empezado,
ni ha habido un momento de tranquilidad,
ni quiero terminar, ni empezar,
ni sentir que te vas. . .

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