lunes, 4 de junio de 2012

PEDACITOS DE CONVERSACIONES

Ya que se ha hecho tarde
fluye del infierno la tristeza,
vuelvo a escribir sólo para darme cuenta
de que este lugar será abandonado.

Aquí no te quiero contar porque
ya sabes lo que sé, lo que obvio es
parte de mí y no quiero saberlo,
no me digas qué te parece el tiempo.
Puedes darme una pista y decirme
si mis ideales están envenenados,
estás en lo cierto, me equivoqué
para poder volver a hacerme daño.

Aparece el suicidio, normal, una rendija 
de mi trasluz está abierta,
encantado entra, puedes cerrar la puerta,
quiero saber cómo eres.

Sí, claro, cada día sé menos, me preocupa
mi diccionario, mis letras están jugando
al despiste con el vocabulario ¡quieto!,
estás a punto de perderme.

Me asustas, corren las pulseras de mis
tobillos, la uñas que siguen en su sitio
acarician la piel que habita contra mí,
hay algo que ya no se puede exigir.

Por favor, ¿dónde está el lugar más cercano 
al mundo? ¿Allí también me reconocerías?

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