jueves, 6 de septiembre de 2012

EN OTRO LUGAR

Son las doce de la noche, 
subo los cuatro pisos que me 
alejan de la puerta de casa,
nadie me espera mas el pomo 
siempre fiel en su sitio,
cierro de un portazo,
dejo las llaves y el tabaco en su lugar,
tengo hambre pero antes he de
pasar por el baño, 
ya es de noche, evidentemente,
aun así despejo las ventanas,
llevan unos días sin ventilarse mis vistas,
preparo carne, 
“qué cena más deliciosa voy a tener”, pienso,
entretanto atiendo las llamadas nocturnas,
recojo la habitación y ordeno la mesa
del salón para poder cenar,
por fin pego un bocado a la comida,
estoy solo, ya me había dado cuenta
pero lo vuelvo a pensar,
otro día sin oír sonar el timbre,
siento el estómago lleno 
y decido irme a la cama 
previo paso de nuevo por el baño,
cierro las ventanas, 
todo parece en su sitio,
acaba un día que no se puede recuperar,
“buenas noches”, me digo a mí mismo,
“hasta mañana”, me respondo.

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