miércoles, 21 de noviembre de 2012

EN ESTE TIEMPO, UN DÍA COMO ESTOS


Todo acontecía tranquilamente, la noche se estaba cerrando, Oscar apuró la copa y fue en busca de su abrigo, era consciente de que en la calle hacía frio, no encontró el ticket del ropero pero su rostro era conocido y con unas pequeñas señas pudieron encontrarlo, antes de salir se hizo una coleta y se subió los pantalones, no quería llegar a casa y que su mujer se diese cuenta inmediatamente de su lugar de procedencia.
Anduvo unos quince minutos hasta el coche, tiempo que uso en respirar profundamente e intentar andar en línea recta, sabía que iba bebido ,asique se lió un cigarro ya dentro del coche y encendió la radio, pensó que esos diez minutos que tardaría en terminarlo serían suficientes para encontrarse mejor, pero de pronto algo hizo captar su atención a aquella voz tan masculina que salía del transmisor, avisaba del peligro de usar los vehículos ya que como consecuencia de los 0 grados de temperatura la gran mayoría de las carreteras estaban heladas. Tenía que recorrer once kilómetros hasta llegar a su pueblecito, la gran mayoría por autovía pero muy peligrosos los últimos tres kilómetros ya dentro del desvío hacia su casa. Miró el reloj; son las dos de la mañana aún es pronto, voy a hacer tiempo en el local de mi amigo Pepe, dijo.
El local se encontraba a medio camino, arrancó el coche y con sumo cuidado descendió la cuesta dirección a tomar la última copa, la carretera aún se encontraba en buen estado, pero iba despistado y casi se pasa la salida del local, frenó bruscamente y giró a la derecha olvidando el intermitente.
Subió las tres escaleras y entró en el local;
-          !Hombre mirar quien ha llegado chicas!, dijo Pepe con la cara un poco adormilada y sin peinar.
 
-          Pepe no vengo con intención de hacer nada, esta mi mujer y los niños en casa, además sabes que desde que me echaron del trabajo no ando bien de dinero, afirmó Oscar.
-          Sabes que somos amigos, hay confianza, como te vas a ir a casa sin probar a estas niñas, ¿a que sí chicas? grito el dueño del local, mira fíjate en Kathy es eslovena y su primer día aquí.
-          Si es una preciosidad ¿qué años tiene? aprovechó Oscar para mirarla de arriba abajo.
-          Diecinueve recién cumplidos señor Oscar, anímate durante una horita, aún no conozco a nadie aquí.
Oscar no vió más que una melena rubia y unas caderas sin ritmo que subían hacía las habitaciones.
Al terminar se marcho casi sin despedirse, la hora se le echaba encima, un simple: hasta luego familia, fue lo último que se escucho antes de que se cerrase la puerta del local.
Volvió a subirse en el coche ya sin fumar, eran las cinco de la mañana y pronto amanecería, no sé cruzó con ningún coche en su camino, asique la llegada la resulto relativamente fácil.
Abrió la puerta y se dirigió hacía su habitación, paso por delante de la puerta de sus hijos con cuidado de no hacer ruido, una vez dentro su mujer se desveló y pregunto: ¿qué hora es cariño?
-          Son las tres cielo, es pronto, contestó Oscar metiéndose en la cama mientras preguntaba por los niños.
-          Se han dormido muy pronto, traes un olor a mujer que no reconozco apresuró a decir Lola.
-          Ya sabes cómo son las cenas de empresa cielo, es el día que más se perfuman las mujeres, solo es eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario