lunes, 15 de abril de 2013

MARINA

Ves como llegan hacia ti recién bajados del barco
los combatientes que vienen de la guerra,
el protocolo te obliga a darles la bienvenida
aunque bien sabes que es tiempo perdido,
ya que lo que ellos quieren es ver a sus familiares,
padres, madres, hijos, novias, amantes, perros y gatos.
Después de la charla correspondiente y de condecorarlos
como bien se merecen con una mierda de medalla te diriges a ellos,
más personalmente, no a todos, uno a uno
para informarles que a sus mujeres se las han follado
varios de los altos cargos de la marina,
que sus hijos coquetean con la droga
y son cuidados por otros hombres que ni si quiera conocen,
y también que sus mascotas están enterradas en la cuneta de camino a casa,
¡Gran hijo de puta! me dicen, y yo les pregunto sin ánimo de ofensa
¿no es mejor saber la verdad?
¿para qué te ha servido tanta lucha?

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