domingo, 27 de abril de 2014

MINIMALISTA

Minimalista,
uno solo, o más,
o más cosas con las que extenderme,
renunciar a dos,
o decir que sí a tres,
buscar el infinito,
envejecer con las cosas de siempre.

Detrás de mí hay una pared blanca,
estoy sentando en un sillón negro,
enfrente de una televisión apagada,
fumo un cigarro y pienso:
lo común no me resulta extraño,
es simplemente la continuación
de lo normal.

La puerta tiene la llave puesta,
los muebles siempre en su sitio
miro mis libros mal colocados
y pienso: porqué están dispuestos de esa forma?
tendrá su sentido el orden?
preguntas sin mucha lógica.

Hay cinco puertas cerradas,
tres abiertas,
los armarios sin abrir,
cuando giro la cabeza y veo las ventanas
pienso: cuando las volveré a abrir,
ellas tienen el poder sobre el aire,
yo la decisión de querer abatirlas.

Mis pies encima de una mesa
la luz sigue encendida
observo que el lagarto no ha cambiado de sitio
y pienso: es hora de acostarse,
siempre peleando los horarios
¿serán muy diferentes hoy y mañana?

Este folio se acaba,
mi cigarro también se acabo,
oigo que llaman a otra puerta,
y mientras sigo escribiendo pienso,
tengo que poner un final a este poema,
y de esta forma decido acabar.

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