sábado, 1 de noviembre de 2014

APENAS CUENTO COSAS

Tengo cosas que decir cuando no tengo ganas,
y es que callar es morir, 
pero que pena que pasen los años
y todas esas citas nos queden tan lejanas.

Me gustan los trenes, sobre todo los que atraviesan los alpes,
me hacen perder los papeles y curiosamente esta semana
encuentro un cuaderno envuelto de claveles.

Las casualidades no son imprevisibles,
no son fruto de la incertidumbre,
son como esas metas que acostumbras a perder y ya son costumbre.

Paseo por el interior de la frase que me dijiste,
que al igual te arrepientes y quieres retirarla,
pero yo te pedí volver a verte después de saber que me perdiste.

Vuelve, vuelve a mi de noche o de día,
mi puerta se cansó de estar abierta y a consecuencia fría,
vuelve a mi de noche o de día,
o al menos no te calles, como antes solías.

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