jueves, 23 de julio de 2015

PARTE 3 - DE ALGO

Nueve menos veinte de la mañana, son días de amanecer temprano, pero aún así cuando salgo del garaje aún aparece la luna dando los buenos días, buenos días Jorge, bueno días, estoy cansado, pero es lo de siempre, supongo que dentro de un rato estaré mejor.

Abro el coche, meto la llave y arranco el motor, por fin salgo, no acostumbro a ir tarde pero realmente no me apetecía madrugar.

Pongo la radio, voy buscando un dial para dejar la mente en blanco, alguna donde hablen poco y pongan música normal, salgo de la ciudad y entro en la autovía, parece que no pero esta carretera tiene miles de kilómetros, hace apenas un año y en sentido contrario atravesé cinco países, pero en esta dirección solamente puedo llegar a uno y después de él, tan solo hay agua, más agua y más países, más mundo en definitiva, la tierra que gira alrededor del sol y mucha gente no lo sabe.

Continúa mi viaje, voy mirando los coches que adelanto, mucha gente viaja sola, como yo, en realidad hay muchas personas que a lo largo del día pasan más horas solos que con gente, pero no se sienten solos, también uno se puede sentir solo con gente alrededor, en definitiva la vida al revés, cuanto más normal para alguien más diferente para los demás.

Se me perdió el dial, hace tiempo que se debió perder porque justo acabo de salir de un túnel medianamente largo, en que iría pensando, justo es eso, el mantener la mente en blanco, sería eso de lo que quería hablar!!!, cuando me senté a escribir.

¿Se puede mantener la mente en blanco? ¿Se puede no pensar en nada? ¿Se olvidan los problemas cuando tu mente no es tu mente y tú solamente puedes mirar y nada más?

Freno, hay un radar, el coche no es mío, probablemente por eso vaya un poco más deprisa de lo normal, por eso y porque ahora me estoy dando cuenta que llego algo tarde, y qué más dará, cuando llegue bien recibido seré y si no pues tampoco es que me vaya a preocupar mucho, gracias a dios apenas tengo preocupaciones, y es probable que sea porque mantengo mi mente en blanco más de lo que yo pueda llegar a imaginar.

Mérida, 68 kilómetros, mira ahí voy, ¿otra vez sin pensar en nada? Anda eso no puede ser, no debo coger el movil mientras conduzco pero lo hago, lo dejo enseguida y paro, es hora de hacer una parada, un refresco es suficiente para activarme y volver a ponerme en marcha.

Llegué al destino, aparco, apago el motor y me pongo a pensar en las cosas que tengo que decir, ahora realmente estoy pensado en lo que voy a hacer, ¿Qué es lo que he pensado hasta ahora? Como otras tantas cosas dan igual, pero me había preocupado por ello, por eso escribí este relato y le termino pensando como siempre que hay que poner final a todo, un final bueno o malo, pero es el que es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario