domingo, 9 de octubre de 2011

LAS FORMAS DE CONOCERSE

Es el tiempo del dolor que crece dentro
del aroma de la cera de una vela apagada,
habita tímidamente en el sueño del niño que soñó que escribía.

Todas las formas de las cuales me conozco
me hacen saber que no me conozco tanto como pensaba,
sé que no soy yo quien te dice serlo, que los brazos,
las piernas y el torso que sujetan mi cuerpo solo están para eso.

Ya no queda nada más de lo que era,
de lo que fui, un triste poema me recuerda,
me contradice y ahora alguien tendrá que ayudarme
a recolocar aquellas palabras que no supieron volar.

Todo es tan confuso, es como si cuanto más cerca te tengo
más te echara de menos,
como querer perderte junto a mí en la nada,
como si para conseguir la libertad tuvieran que esposarnos.

¿Quién sabe en qué lugar de esta hoja está el punto final?
Yo sigo dejando pasar las horas,
deseando que se destroce el minutero,
no soporto su sonido.