domingo, 24 de marzo de 2013

LAS 19:34H

Se quedó con el reloj de arena sin sus preciados granos,
allí estaba sentado solo en el viejo sofá de su casa,
hacía tiempo que la puerta no se abría y el teléfono no sonaba.
Aprovechó para abrir su viejo cuaderno de notas, 
eran las 19:34 horas en el reloj, 
tranquilamente releía los escritos de su etapa como veinteañero, 
florecían esos sentimientos que tanto tiempo llevaban apagados, 
pronto comenzó a sollozar, así qué decidió cerrar el cuaderno 
y devolverlo a aquel desván de la entrada de casa,
buscó su agenda de contactos,
con delicadeza limpió el polvo que se sentía por encima, 
miró su interior, estaba totalmente en blanco, 
pensó que la tinta se habría ido debido al tiempo que llevaba sin uso.
Volvió a sentarse en el sofá. 
la televisión era vieja y ni siquiera se encendía,
le habían despedido de su trabajo como zapatero 
y apenas le quedaba un año para la jubilación,
volvió a mirar el reloj y se dio cuenta de que era la misma hora,
se recostó en el sofá y se quedó dormido,
pasaron unas horas hasta que se despertó,
tenía el estómago totalmente vacío
el reloj seguía marcando las 19:34 horas.

sábado, 16 de marzo de 2013

EN BAJITO

Susúrrame y rómpeme los oídos
con todo aquel saco de palabras
que nunca te conté y ahora
bien sabes lo que quería decirte.
A veces es mejor no decir nada,
como en aquella ocasión que dejaste
de preguntar por miedo a lo que tenía que decir.

No sé como pedirte perdón en este lado de la vigilia.

En estos momentos lo que tengo
es debido a las decisiones que tomé,
hay algo repitiéndose parecido
a lo extraño del pasado y nada
de lo que vivo quiero que me suceda,
sé que me has perdonado lo que siempre tuve callado,
yo aún no lo he conseguido.