sábado, 1 de noviembre de 2014

APENAS CUENTO COSAS

Tengo cosas que decir cuando no tengo ganas,
y es que callar es morir, 
pero que pena que pasen los años
y todas esas citas nos queden tan lejanas.

Me gustan los trenes, sobre todo los que atraviesan los alpes,
me hacen perder los papeles y curiosamente esta semana
encuentro un cuaderno envuelto de claveles.

Las casualidades no son imprevisibles,
no son fruto de la incertidumbre,
son como esas metas que acostumbras a perder y ya son costumbre.

Paseo por el interior de la frase que me dijiste,
que al igual te arrepientes y quieres retirarla,
pero yo te pedí volver a verte después de saber que me perdiste.

Vuelve, vuelve a mi de noche o de día,
mi puerta se cansó de estar abierta y a consecuencia fría,
vuelve a mi de noche o de día,
o al menos no te calles, como antes solías.

SIN TIEMPO

Tardes que esperan ver el consumir del jugo de los vasos,
a base de palabras no se ha creado el mundo,
pero se han solucionado todos los problemas.

"Ojalá pase algo que te borre de pronto, 
ojalá que por lo menos me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre"
esto canta Silvio Rodriguez en su canción ojalá.

Desde luego que me permito el lujo de usar una metáfora
para decir lo contrario a lo que pienso,
no me gusta explicar lo que escribo,
me gusta el jugo de esos vasos consumidos
en las tardes de diario que hacían que tú y yo fuésemos amigos.

DESPUÉS DE UN POEMA

La página que nunca se debió romper,
la que hace estallar el todo pasado,
el inexistente presente por el que suspiras,
las palabras que le faltan a nuestro libro.

Consumir lo que ya se gastó 
es un fruto desesperado y caduco,
es el peaje del daño por el que hay que pasar,
no me leas, no me escribas,
no hagas nada por lo que pueda volver atrás,
hay equivocaciones que no tienen el significado 
exacto del diccionario.

Antes de que rompieses las páginas de mi libro
ya lo había hecho yo, si fuese posible
deberíamos preguntar antes de actuar,
pero ¿hay algo más bonito que
confundirse y rectificar?

Pudiera ser vivir y disfrutar.

BESOS

Ayúdame a escribir un poema,
un poema que no dure para siempre,
un poema tuyo, mío y de quien lo quiera,
imperfecto,
como los hago yo,
con faltas de ortografía.

Ayúdame a escribir un beso,
un beso que escriba un poema,
un poema que cambie un beso,
hazlo como tú quieras,
como lo harías sin saber hacerlo.

Ayúdame a escribir un poema,
aún separados estaríamos juntos,
porque se puede estar con mucha
gente y estar solo besándose.

Ayúdame a escribir un beso,
corre, coge un bolígrafo y ven aquí,
llevo esperando diferentes tiempos en mi cama,
un beso como todos los que me vienen a la cabeza.

En definitiva, yo escribo le escribo a los besos,
a esos que me disteis y aún recuerdo,
porque mis labios son exclusivos de todo el mundo 
que me los ha pedido.

PROPIO SENTIDO

Cada día, cuando asoma la locura
y las hojas de los árboles descienden 
para poder verte sonreír,
mientras dibujan colores sobre el aire yo me quedo
sentado unos segundos al borde de mi cama,
apoyo los pies fríos sobre el suelo y me bloqueo,
estos son versos muy largos,
excesivamente cortos para poder introducirme dentro de ti,
como explicar cuando consigo levantarme e ir hacía el baño,
al borde de un suelo que hace levitar la poca luz del día
que entra por el desague del lavadero, 
yo también quemé todos los recuerdos, 
pero prefería decirte que habían volado,
como vuela y no tornan esta vida,
que consume su espacio al sonido de una tecla de piano,
al sonido que tú y yo creamos y voló hacia su propio sentido.

PASO, PASADO

Cansado, despistado, aturdido,
no hay nada como volver dentro de uno mismo

Aislado, perdido, con sed,
pienso que grandes poetas no pudieron vivir dentro de la normalidad,
a vivir que son dos días, 
ya quisiera yo,
ya quisiera escribir sobre todos los bosques 
y dejar de talar pulmones dentro de este mundo.

Dicen que el escritor siempre se enfrenta al papel en blanco,
otra lucha que tiene que superar,
la vida misma, 
a tener que esperar más cosas que soportar,
a maldecir por tanto infierno
que espero nos guarde un rinconcito donde poder vivir.

Hay libros que andan y pueden recorrer decenas de kilómetros,
o dejan de existir si ellos quisieran,
se han ganado el derecho a poder decidir.
Yo los leo con el interés del novato que disfruta con cualquier actividad,
como si me sentase de nuevo y tuviese la paz.

BARCO DE VELA

Ha pasado el tiempo,
ha rejuvenecido la huida del si a todo,
cada decisión cuenta,
no somos tan dieciochoañeros como ayer,
no, no comprendo de que trata esta película,
las manecillas que le faltan a mi reloj han visto lo siguiente:
romper el almirez,
el lloro de tan desconocido hogar,
la disputa por tu propia lengua,
el entendimiento,
a veces la normalidad,
la infancia recogida en la gota que cae de un lagrimal,
a papá y a mamá,
la puerta abierta de la consciencia,
la fuerza que no deja a mi hacer agrietar,
como descansan mis cejas,
beber el aceite sin fregar,
una discusión tras otra hasta avergonzarme,
tengo que levantar la mano,
perdone ¿me lo puede volver a explicar?

No hay mayor problema,
todo continuara,
haciéndose difícil
con descansos sin disfrutar,
con el cuchillo entre los dientes,
con el sexo y la droga,
con que da igual si mañana llegará,
se ha hecho tarde para hacerse de día,
ahora solo queda volver atrás.

Zarpa, zarpa barco de vela
aunque te hayan cosido con hilo de paciencia caduca,
aunque tu madera ya comida por termitas decida
decida ahogarse antes de empezar,
zarpa barco valiente, no dejes que nada ni nadie
hago por ti lo que deseas realizar.

CUADERNO DE VIAJE

Como contar, como decir, como explicar ayer y mañana que el sol no hace más que esconderse tras de mí cuando una bofetada golpea mi pecho. 

Creo que no es conveniente escribir en un tren, será que le falta tiempo a la mañana que amaneció hace ya unas cuantas horas, siempre hay algo que decir y al sentir que me quedaba dormido, he querido animarme a mí mismo, diciéndome que nunca voy a cambiar, pero me dormía y entre sueños he escuchado ruidos que vaticinan que algo puede cambiar, no es más que de nuevo el sol, que me despierta frente al mar.

Aferrarse a lo último que queda, es haberlo perdido todo, pero no dejare que la mayor de las derrotas pueda conmigo, contigo intuyo que ya no podré, aunque no recuerdo bien tu nombre, nunca fue tan divertido no recordarlo y que tú confundieras el mío.

Hay pequeñas historias que llenan de vida las vidas, pero solo la vida puede construir la historia, es una lástima tener que pedir la paz.

Pueden pasar días, semanas o meses, que querer puede tan solo durar un minuto y quien sabe lo que se tarda en olvidar, ojalá alguna respuesta aliviara algún luto.

He calcado los mares, he fotografiado al azar, he querido aprender tus gestos con tu mariposa fugaz, que fácil te pongo las cosas, que difícil e interesante me resulta dar marcha atrás.

Quedan notas en mis hojas, señas de identidad que ponen: he aprendido ha dormir en los medios de transporte, a mentir en mi propio cuaderno, a saborear el tiempo sin tener necesidad, algún que otro nombre, un idioma en el que hablar, a que no siempre uno calla antes de contar la verdad, ayúdame a decirte que no, no ves que solo no sé hacerlo, déjame dejarte solamente esta vez y la próxima también.

Es fácil, es solo viajar, coincidir es fruto de la casualidad, vete donde quieras pero ten presente el sitio al que poder volver y ver a tus antenas descansar, que me quiten lo que quieran, menos mis alas para volar, lo siento soy muy simple, yo no soy un pedazo de pan, estas vacaciones han terminado.

Quieres que te cuente un secreto? Es el agua del mar.

TENGO UN VASO

Tengo un vaso, 
un color amarillo,
una rosa,
una lámpara de gas,
un agujero por el que me asomo al mar.

Tengo tu sonrisa,
las formas que forman tu cara,
tengo la sed
de volver a tener el hambre.

Tengo una marioneta
que sus hilos mueve y da miedo,
tengo esta canción que te descentra
y este micrófono que se deshace.

Tengo bajo los zapatos
más del mil kilómetros de dudas.

Tengo las sendas de las azoteas de los edificios,
las hondas que te hacen volver a escucharme.

Hay un punto donde el torno no deja mirar hacia delante,
tengo la caricia del donde vas.

Tengo que tener cuidado con esto.

Tengo el pensamiento del joven,
y la temeridad del viejo cantar,
el latido de la inercia,
las voces que me gritan vuelve atrás.

Tengo el tropiezo en la piedra,
la alcantarilla perspicaz,
la sombra que me sigue,
la oscuridad en la que desaparecer.

Tengo todo lo que no debería tener.