martes, 11 de agosto de 2015

SALIENDO DE MÍ

Creí haber recordado algo,
estaba tranquilo,
un ladrillo vino a darme la mano y lo cogí,
metí los dedos por sus orificios y quede atrapado,
como cuando no quieres salir de casa, pues así,
en la vida de los poetas que creen
que pueden escribir un poema que no se vuelva en su contra.

Atrapado, al ver el camino de la miseria que me lleva al lavabo,
frente a mí,
tirando el ladrillo al espejo,
para romper lo antes posible el recuerdo que creí haber recordado,
recogiendo los cristales y pedazos
de cerámica que habían ensangrentado mis manos.
Saliendo de mí, por fin.
Saliendo de mí.

Ya no tenía ningún recuerdo
estaba totalmente plano
pero lleno de heridas,
conseguí sacar a mi mente de su caja de cartón,
volví a mi sitio en el sofá
y usé lo que no me bebí de alcohol
para dejar de sangrar,
me curé por fuera,
por dentro tenía que volver a ser.

A ser, ¿cómo son las personas?
supongo que nuestra misión en la vida es ser,
de la forma o manera que uno tenga,
llevando a lomos el animal que somos,
como cabalgando por el sonido de las voces,
con el pelo al viento,
con los gritos y temores,
con todo lo que tiene la vida,
con lo que no nos falta y pensamos que si,
así somos,
el triste delirio que alguien inventó y nunca lo sabremos.